En Ginebra, el drama humano de las minas que aún persigue a las familias del Sáhara marroquí

Ginebra, 23 de abril de 2026 – Mientras los expertos en desminado debaten protocolos y cifras en la 29ª Reunión Internacional de la ONU, una realidad mucho más dolorosa se abrió paso entre las conversaciones: el sufrimiento silencioso de miles de personas que siguen pagando el precio de un conflicto que nunca terminó del todo.
Thami El Aissaoui, presidente del Centro Euro-Mediterráneo de Seguimiento de Riesgos de Minas (CEMSRM), recorrió durante tres días los pasillos del encuentro en Ginebra con un objetivo claro: recordar que las minas no son solo un problema técnico, sino una tragedia que marca vidas enteras. Las minas antipersonales sembradas por las milicias del Polisario continúan mutilando, asustando y limitando el futuro de comunidades enteras en las provincias del sur de Marruecos.
“Cada explosión que aún ocurre no solo destruye un cuerpo, sino que rompe familias, roba sueños y deja un miedo que se hereda de generación en generación”, expresó con gravedad durante sus encuentros con delegados y asesores internacionales.
Marruecos ha respondido a este desafío con un compromiso concreto y cercano a las personas. No se limita a limpiar el terreno: ofrece atención médica especializada a los heridos, procesos largos de rehabilitación física y, sobre todo, programas de reinserción que buscan devolver a cada víctima su dignidad y su lugar en la sociedad. Es un trabajo paciente, hecho de gestos diarios, para reconstruir lo que la violencia destruyó.
Sin embargo, El Aissaoui insistió en que solo una solución política valiente podrá cerrar definitivamente esta página oscura. Por eso defendió con convicción una visión humanitaria de la Iniciativa de Autonomía presentada por Marruecos. Según él, esta propuesta es la vía más realista para permitir el regreso de las familias, poner fin al sufrimiento prolongado en los campamentos de Tinduf y abrir un horizonte de paz verdadera.
“La Autonomía no es solo un proyecto político. Es una oportunidad para que miles de personas recuperen su tierra, su libertad y su derecho a una vida digna”, afirmó.
El responsable marroquí recordó el llamamiento fraterno del Rey Mohammed VI en su discurso del 31 de octubre de 2025, donde el soberano invitó a las familias de los campamentos a volver a casa y construir, junto al resto de los marroquíes, un futuro de prosperidad compartida en un Marruecos unido.
Hasta el final de esta importante reunión onusiana, el CEMSRM seguirá trabajando para sensibilizar a la comunidad internacional. Porque más allá de las negociaciones diplomáticas, lo que está en juego es profundamente humano: permitir que hombres, mujeres y niños puedan volver a caminar sin miedo por su tierra y mirar hacia adelante con esperanza.
En un mundo lleno de conflictos olvidados, este mensaje desde Ginebra recuerda que cada mina desactivada no solo limpia el suelo, sino que también libera corazones y devuelve la dignidad a quienes más la han perdido.

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