La justicia sudafricana valida la “piratería” de una carga de fosfato marroquí

La justicia sudafricana validó la “piratería” de una carga de 500,000 toneladas de fosfato marroquí en un juicio con “connotación puramente política” que se celebró el viernes 23 de febrero, después del apresamiento el 1 de mayo de 2017, del barco Nm Blossom Cherry que transportaba esta mercancía.
La carga de fosfato marroquí era destinada a la empresa neozelandesa “Ballance Agri-Nutrients Limited”, cliente de OCP, antes de que el navio fuera apresado en las aguas marítimas de Sudáfrica.
El Tribunal Superior sudafricano dío la razón al Polisario, a raíz de una denuncia que su representante había presentado ante los tribunales sudafricanos.
En su veredicto, el Tribunal Supremo, basado en Port Elizabeth, afirmó que el demandante en este caso, es decir, la Seudo-República Saharaui “RASD” era la verdadera propietaria del cargamento del Nm Blossom Cherry. En otras palabras, este tribunal considera que una entidad fantasma, no reconocida por las Naciones Unidas, es la propietaria de los recursos extraídos del Sahara marroquí y, por ende, el grupo OCP y su filial Phosboucraa no están autorizados a vender el fosfato de las minas de Boucraa.
El tribunal, sin embargo, pospuso su decisiónen cuanto a la parte, dicha “RASD” o el Estado de Sudáfrica, que debería compensar al propietario del buque cuyo buque permaneció apresado durante más de nueve meses en Port Elizabeth.
Reaccionando a la decisión de la Corte Sudafricana, el grupo marroquí OCP asegura en su cuenta de Twitter que el carguero “pertenece de pleno derecho a Phosboucraa” y que fue “pirateado” por las autoridades sudafricanas.
Para el OCP es un veredicto “infundado” que era predecible ya que el régimen sudafricano está junto a Argelia, un patrocinador de vanguardia en África de las tesis separatistas del Polisario. Pero a pesar de esta injusticia, el Grupo OCP está decidido a continuar su contribución al desarrollo socioeconómico de Marruecos, de norte a sur.
En opinión de muchos juristas, esto es simplemente un acto de piratería internacional que acaba de ser validado por el sistema de justicia sudafricano en lugar de las Naciones Unidas, que es la única institución internacional facultada para arbitrar disputas territoriales en el mundo, incluido el Sahara.

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