Washington reafirma su apoyo al plan de autonomía para el Sahara marroquí

El plan marroquí de autonomía para el Sahara Occidental es “serio, realista y creíble” es la observación avanzada el viernes 29 de junio en Rabat, el número dos de la diplomacia estadounidense, John Sullivan, poniendo espalda a la pared el Polisario y sus patrocinadores argelinos.
“Este es un plan serio, realista y creíble que puede satisfacer las aspiraciones de la población del Sáhara Occidental”, dijo Sullivan en una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Relaciones Exteriores marroquí, Nasser Burita.
“Apoyamos el proceso diplomático y los esfuerzos de la ONU para encontrar una solución política mutuamente aceptable para el conflicto que lleve la autodeterminación a la población del Sáhara Occidental”, dijo Sullivan, y agregó que “lo más importante es nuestro diálogo con el gobierno marroquí y nuestro apoyo a lo que consideramos un plan serio y realista”.
Esta posición no es nueva ya que las distintas administraciones (republicanas y demócratas) que se han sucedido en la Casa Blanca, siempre han reafirmado que el plan de autonomía marroquí además de ser “serio, realista y creíble” constituye en su opinión “un enfoque potencial que podría satisfacer las aspiraciones (de las poblaciones) del Sáhara Occidental”.
Lo que da más peso a la declaración de John Sullivan, que hizo una visita oficial a Marruecos, es su coincidencia con la presencia del enviado de la ONU para el Sahara, Horst Köhler, en las provincias del sur del Reino en el marco de su segunda gira por la región para relanzar las negociaciones sobre este tema.
La declaración mediática del diplomático estadounidense también viene en vísperas de la apertura de la cumbre de la Unión Africana en Nuakchot (Mauritania) el domingo, durante la cual el presidente de la Comisión de la UA, Mussa Faki Mahamat, presentó su informe equilibrado, sobre la cuestión del Sahara.
Además, John Sullivan eligió a Rabat para expresar la posición de los Estados Unidos sobre este tema cuando acababa de hacer una visita a Argelia, durante la cual limitó sus conversaciones a los aspectos de seguridad y económia sin abordar con sus interlocutores argelinos, el problema del Sahara como lo deseaban.
Es un mensaje lleno de significado que Washington dirige a los dirigentes de Argel ferozmente hostiles a Marruecos y a su integridad territorial.

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